Historia

 

RINCON DEL RADIOAFICIONADO

Es el año 1912, Valparaíso, en todo su esplendor de primer  puerto de la republica, es el centro de llegada al país de toda clase de adelantos tecnológicos y científicos. Todavía la bahía de Valparaíso tiene la presencia de innumerables veleros que con sus blancas velas recorren el mundo. Es la época en que mayor desarrollo ha tenido nuestro puerto, es la época en que notables iniciativas nacen del espíritu porteño y se desparraman a lo largo del territorio, es la época de los pioneros de muchas actividades.

A pesar del avanzado espíritu modernista de los porteños, no deja de causales asombro de una información publicada en el diario LA UNION de Valparaíso, en el año 1912, que decía.

INSTALACION DE TELEGRAFIA SIN HILOS EN VIÑA DELMAR

“El Gobierno ha autorizado al señor ANTONIO CORNISCH BESA para que haga uso de una instalación experimental de telegrafía sin hilos establecida en Viña del Mar, debiendo el concesionario someterse a todas las instrucciones que sobre la instalación crea conveniente impartirle el Ministro de interior o la Inspección de Instalaciones Eléctricas”.

El asombro provenía del hecho de  que era por primera vez que se tenía conocimiento que en nuestra zona existiera tal tipo de instalaciones. Se tenía conocimiento que en otros países, especialmente europeos, la nueva técnica alcanzaba ya un notable desarrollo. Antonio Cornisch, precisamente en un reciente viaje efectuado a Francia, había estudiado la telegrafía, había podido estar en contacto con algunos de aquellos hombres que en dicho país efectuaban experimentación. Con su espíritu aventurero, con la visión que le dio su juventud, comprendió de inmediato que había allí un enorme campo aun no explotado. Fue por ello que a su regreso trajo con el la primera  “GALENA” de fabricación francesa que llego a nuestro puerto. Desarmarla y descubrir su funcionamiento fue cosa de pocos minutos. A los pocos meses era ya un consumado telegrafista dentro por supuesto de todas las limitaciones de la época. Hay que tener en cuenta que todavía no era posible emitir en AMPLITUD MODULADA.

En 1913, en la república Argentina, se otorga la primera autorización de instalación de una estación de telegrafía sin hilos. Correspondió al ingeniero Teodoro Bellocq.  Ambos trabajaron en sus respectivos países en pro del desarrollo de la técnica naciente aunque nunca llegaron a intercambiar contactos entre ellos.

Ya en 1920, o un poco antes, aparece lo que revolucionaria las comunicaciones. Nos referimos a la amplitud modulada. El 26 de Agosto de 1920, desde el teatro de la Opera en Buenos Aires, se efectuó la primera trasmisión en el nuevo sistema con el consiguiente asombro de aquellos que tuvieron la suerte de poder escucharla. Al poco tiempo el 21 de Octubre de 1921 queda fundado en Buenos Aires el  Radio Club Argentino, el primero entre sus congéneres latinoamericanos.

En la ciudad de Valparaíso, por su parte, ya el año 1921 se efectuaba experimentación en forma notable Jorge Lillo Guzmán, un joven visionario, se da cuenta del enorme desarrollo que las nuevas técnicas pueden alcanzar. Por ello, pronto logra mediante conversaciones acrecentar sus conocimientos y rodearse de un grupo de amigos que como el tienen fe en el desarrollo delas comunicaciones. Jorge Spencer. Carlos de Carlo, Agustín Vargas,  Ernesto Velásquez, Joaquín Venegas y otros, son amigos Experimentan con sus rudimentarios equipos “mosquitos”, que los aficionados de hoy recuerdan con nostalgia.

Dichos equipos consistían básicamente, según lo recuerda perfectamente Jorge Lillo Guzmán, en una antena, una bobina de antena, micrófono a carbón, que modulaba la antena, una válvula 201 A, dos bobinas, ampolleta piloto y un par de baterías de 45 ó 90 volt. Con dichos equipos de no más de 5 watts, en bandas que podían ser desde 200 a 400 metros, efectuaban sus experiencias.

En 1922 un apuesto joven venido de la ciudad de Quillota, también se integra en forma entusiasta al pequeño grupo. Nos referimos a Pedro Guzmán Fernández. Su entusiasmo por la radio provino de su padre empleado de la firma “Central South American Telegrah”, después “All American Cable” y hoy “ITT”, quien continuamente en sus conversaciones le manifestaba que la telegrafía sin hilos revolucionaria las telecomunicaciones. Por ello estaba familiarizado con lo que era la telegrafía y sentía un profundo interés por su desarrollo.

En 1922 Pedro Guzmán ya tenia su primer receptor de cristal con el que trataba de escuchar transmisiones de telegrafía o música, que los demás  algo mas avanzados ya emitían con sus “mosquitos”, En 1923 ya lo encontramos trabajando en el Telégrafo Nacional, aunque prontamente se traslada al “All American Cables Inc.”, firma en la cual adquirió todos sus conocimientos.

En 1923 la actividad radial había aumentado notablemente. Se habían integrado otros entusiastas aficionados. Julio Rodríguez Díaz, actual CE2BR, ya había iniciado sus experiencias, lo mismo sucedía con Ricardo Vivado, Julio Cesar Vera, los hermanos Escudero, Jose Cerón, Manuel Cossio, Guillermo Cavada y muchos otros. En Viña del Mar, el”AS” de aquella época, Antonio Cornisch que a la fecha había batido varios records de tipo nacional, tenia una profunda preocupación. Todavía no se lograba contactos con las estaciones ubicadas en la vecina Republica Argentina. Los equipos muy rudimentarios no lo permitían. Fue por ello que en base a sus sólidos conocimientos, con la colaboración de Jorge Spencer. Preparar un nuevo equipo, esta vez de alrededor de 50 watts y logra en 1923 el primer contacto a través de los Andes con el aficionado argentino Carlos Braggio (ver crónica aparte).

Técnicamente, ya se había avanzado mucho. Los receptores, según recuerda Pedro Guzmán, eran pila ó batería, siendo los circuitos más comunes el “Colpist”, “Shell” y “Hatley. Los tubos que se usaban principalmente eran el famoso WD-11. El 201ª y los tubos franceses llamados “Metal”. Posteriores son los “Phillips”, La recepción había que hacerla con fonos ó bien altoparlantes, que estaban constituidos por una unidad de fono o magnética al cual se le incluía una bocina o corneta que amplificaba las ondas sonoras. Con un receptor de este tipo, recuerda Pedro Guzmán, pudo escuchar la pelea DEMSEY-FIRPO que transmitió la estación W2X AF de Chenectidy, Estados Unidos.

Conversar con Julio Rodríguez, Pedro Guzman, Jorge Lillo, Ángel Vidal, Joaquín Venegas, resulta apasionante para cualquier aficionado de nuestra época. Los recuerdos brotan de sus labios tan nítidamente que da la impresión de que estuvieran viviendo en este instante aquel tiempo de gloria para las radiocomunicaciones.

Así  se llega al final del año 1924, que trae una interesante novedad. Los aficionados de la zona han  comprendido que es necesario agruparse, que es necesario intercambiar sus experiencias, en una época en que todo era experiencia. Ya ellos se han hacho conocidos, a través de sus conversaciones tenidas en el pequeño negocio de artículos eléctricos y de radio ubicado en el antiguo “Estrecho de Magallanes”, hoy plaza Aníbal Pinto, y que era de propiedad de Jorge Spencer. Allí germino la idea de fundar un Radio Club en Valparaíso. Fue en  “Chilean Radiophone Store” en donde se tomaron los primeros acuerdos y fue allí en donde se organizaron las primeras ruedas. El germen de unión ya había sido lanzado. A través de los pequeños transmisores, la noticia corrió por el éter prontamente fue conocida por todos. No fue entonces casualidad que el 14 de Enero de 1925, en los salones del diario La Unión de Valparaíso en el tercer piso, se efectuara la reunión de fundación del club y que a dicha reunión asistiera casi la totalidad de los aficionados de la zona. El acta de fundación en original es celosamente guardada en nuestros días por Radio Club Valparaíso. En información separada se reproduce íntegramente. Fue a Jorge Lillo al que le correspondió ser el primer presidente de la nueva institución.

Jorge Lillo Guzmán en la actualidad es dueño de un negocio de artículos eléctricos y de radio ubicado en Plaza O’Higgins de Valparaiso. Le preguntamos cual fue el motivo de que el y no otro se eligiera como primer Presidente. Su respuesta nos deja asombrados:

“Yo era un poco mas conocido que los demás, dado el echo de que mi equipo transmisor tenia el doble de potencia que los otros. Por lo tanto salía mas fuerte ó con mejor señal. Ello era motivo de curiosidad de parte de los demás aficionados, ya que mi equipo no se diferenciaba en nada a los demás. A pesar de recibir en mi casa la visita de los colegas que miraban con curiosidad mi transmisor, nunca pudieron saber cual era la razón de ello. Hoy se la puedo contar a Ud. En vez de usar una batería de 45 volt usaba una de 90 volt. Ello me permitía duplicar la potencia. Por supuesto a mis colegas nunca se les ocurrió ni siquiera mirar la batería mientras inspeccionaban mi equipo”

Nos llamo la atención el echo de que Pedro Guzmán Fernández, actual CE2BY, no figurara en la nomina de los fundadores, siendo que como aficionado era anterior a dicha fecha. La respuesta es sencilla: Recién estaba consolidando mi situación económica, Eran tiempos duros. Había que tomar en cuenta que todos los elementos que usábamos eran importados. Por lo tanto mi sueldo lo gastaba casi integro en mi hobby. Por ello debí trabajar extraordinario en las noches, los domingos y en cada oportunidad que se me presentara. Si llegue a trabajar hasta en una orquesta para  poder juntar algunos pesos que me permitieran comprar algunos tubos. Fue por ello que  no supe de la citación a la reunión. Por supuesto, lo lamente pero prontamente me integre a la nueva institución, con el cariño y dedicación con que lo he hecho hasta el día de hoy.

El Club se instalo en el edificio del diario La Unión. De un poco más de 30 socios, que fueron sus fundadores, a los pocos meses ya tenia más de cien. Pronto llego a tener su primer equipo transmisor, regalo de Antonio Cornisch, y con el se efectuaron experiencias que dieron mucho tema para comentar, como lo fueron la transmisión  de la Opera desde el teatro Victoria de Valparaíso y una transmisión efectuada directamente desde la cárcel de Valparaíso, con el consiguiente asombro de los involuntarios pensionistas. Jorge Lillo recuerda  aun como fue posible la transmisión de la Opera. No había micrófono, por lo que el mismo fabrico uno, a base de dos botones de teléfono. Como el teatro quedaba a más de dos cuadras del lugar en que estaba instalado el equipo, se llevo por cable la señal y fue recepcionado por los pocos que tenían la suerte de poseer una galena. La prensa de la época dio  mucha importancia a este hecho manifestando que la experiencia vivida demostraba que el auge de las comunicaciones era tan vertiginoso, que pronto seria posible conversar entre un país y otro sin mayor problema.

Jorge Lillo continúo siendo un apasionado aficionado por algunos años más. Sus actividades comerciales no le dejaron tiempo para continuar con lo que tanto lo interesaba. Pero el  motivo principal de su alejamiento lo explica el mismo con sencillas palabras:

“Cuando me inicie como radioaficionado no había ninguna clase de reglamentos. Hacíamos lo que queríamos incluso nosotros mismos le poníamos el nombre que queríamos a nuestra estación. Fue así como a la mía le puse “JL”, que corresponde a las iniciales mías. Otros, mas sofisticados las bautizaron como “Experimentales”, y recuerdo entre ellas a la de Darío Cavada, actual CE2AW, quien salía con su “Experimental Colon”. Por estar ubicado en calle Colon de Valparaíso. El  largo de onda lo determinábamos nosotros mismos, y cuando empezábamos a efectuar transmisiones de Música, Noticias, etc. Que fue lo que se podría catalogar como el nacimiento de las emisoras actuales, fue el mismo Radio Club el que fijo las normas. Por lo tanto era una época de completa libertad. Ello no duro mucho, El continuo desarrollo de las comunicaciones el aumento de las estaciones, los tratados internacionales, fueron la causa que la actividad se reglamentara. Ya con el reglamento del año 1925 se nos ato mucho las manos ya no podíamos hacer lo que queriamos. Ello trajo como resultado que muchos de nosotros viéramos decaer nuestro entusiasmo. Habíamos empezado en una época en que todo era romanticismo. Fue por ello que poco a poco me aleje de ser aficionado.  Hoy, al darme cuenta dela importancia que ha adquirido la Institución que funde, no puedo menos que sentirme muy feliz, contento, ya que es como ver crecer a un hijo y verlo triunfar en la vida”.

Julio Rodríguez Díaz, actual CE2BR. Socio honorario de Radio Club Valparaíso. Tiene también gratos recuerdos:

“Ya era aficionado antes dela Fundación del Club. En aquel tiempo, yo no vivía en Valparaíso, pero venia continuamente principalmente para poder adquirir los pocos elementos importados que llegaban y poder así ir montando mi estación. Estaba al tanto de los progresos que aquí se efectuaban. El 14 de Enero de 1925 no pude venir a la reunión de la fundación, que habría sido para mí un bonito recuerdo. Pronto, eso si me integre al club. Recuerdo perfectamente  como una cosa grata, el momento en que hicimos funcionar la primera estación “Móvil” chilena que fue la mía, Aun tengo en mi poder la  antena que use en aquella experiencia, y que como toda gracia tenia una bola de aluminio, la cual he donado e Radio Club Valparaíso para su museo de la radio. Recuerdo como hacíamos las bobinas con palos de escoba, con botellas {etc. El punto que realmente más nos preocupaba era sin dudas las antenas. Experimentamos mucho. Llegue hasta efectuar contactos con bastantes buenos resultados, usando como elemento radiante cercos de alambres de púas. Hay que tomar en cuenta que era muy difícil construir una antena de media onda para ser usada en las bandas que trabajábamos entre 200 y 400 metros”.

Darío Cavada Lobos, actual CE2AW, tiene también gratos recuerdos:

“Me inicie como aficionado en el mes de Octubre de 1925 a la edad de 13 años. Mi interés provino de  ver a mi hermano Guillermo efectuar experimentación junto a Manuel Cossío. Ellos se construyeron un receptor de 3 tubos que funcionaba a pilas. Las pilas eran hechas por nosotros mismos, en un frasco de vidrio. Pronto a los meses, lograron armar el primer transmisor, y recuerdo aquellos contactos efectuados con Manuel Carpintero. Tiempo después ya teníamos un equipo con el  famoso 201 A”Cunnigan”, de 3 ½ watts  de potencia y como receptor un Phillips 2802. La antena de 60 metros de largo estaba ubicada entre el cerro bellavista y mi casa en calle Colon esquina Carrera. Esta fue la “Experimental Colon”, que tan gratos recuerdos trae  a mi memoria”.

Así era la radio afición al momento de nuestra fundación. Han sido los propios actores de tan importante hecho los que nos han relatado sus experiencias.

Radio Club Valparaíso, nacido de la idea de tan buenos elementos en una época romántica, a través de los años, ha proyectado la imagen de sus fundadores ha continuado en su senda de progreso y hoy , al cumplir su cincuentenario, rinde un emocionado homenaje a todos aquellos pioneros que hicieron posible nuestra existencia. Algunos de ellos todavía nos acompañan, lo mas,  ya no están con nosotros, pero guardamos para ellos nuestro respeto y afecto, en la seguridad de que hemos  hecho de la institución lo que ellos querían que fuese: una Institución sólidamente cimentada respetuosa de sus tradiciones y con la mirada siempre puesta en el porvenir, porque solo así estaremos contribuyendo al bienestar de nuestros socios y el engrandecimiento de la  patria.

RADIO CLUB VALPARAISO    FUNDADO EL 14-ENERO-1925.-


 

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